miércoles, 24 de abril de 2013

El complejo de Sobrero

Tengo que priorizar mis fracasos. Ni se debe, ni se puede salir.

Me llevaron a un polígono industrial para visita profesional. Había 3 mozos como de cuadra inspeccionando un accidente leve de impacto de moto y coche lateral, muy guapa la conductora y el chico de la moto joven y vistiendo botas de montar inglesas. Entré en la nave con los tres operarios y comenzaron a apretar tableros de andamio con tuercas gordas. Dos señoras y un señor, mucho frenesí y patriotismo. Traían una discusión familiar y continuaron con el tópico. Apretaban y apretaban las tuercas con la llave de carraca de presión fuerte, y la tuerca honda. Después de 4 horas y cuarto de discusión familiar les pedí que me llevaran de vuelta a casa, y así hicieron.

Entré en un bar a tomar café en la famosísima calle zaragozana Virgen del Pilar y vi un empresario de Europa que cambiaba 50 euros y se los jugaba a la máquina tragaperras. El bar lo regentaba un señor sevillano y su esposa y amiga. Vicente de nombre, se arrascaba la cabeza y me decía que le picaba del microchip de los extraterrestres. Pa gusto los colores, Vicente! - exclamé yo mientras me arrascaba las pelotas.

Una vez un señor carretero me hizo un comentario: "Las mujeres mueven una silla y mueven un mueble". Yo le recurrí con la historia de aquella chica que me llamó para atornillar cortinas, las mojaba y me las hacía colgar y atornillar para que no se volvieran a caer. Un trabajo muy dedicado. Me dio su número de teléfono y que por favor la llamara para continuar colgando cosas o cambiar macetas, y yo encantado. Movíamos las macetas de la terraza delantera a la trasera y viceversa, buscando las condiciones idóneas de sol, penumbra y umbra. Entonces pensé que si le regalaba las suficientes macetas como para rellenar ambos patios no tendría la necesidad de mover mas macetas (algunas de 30 kilos); y así hice, le regalé 57 macetas variadas, de plástico todas y con compost del barato que no pesara, porque las suyas eran de barro.

El problema vino con las primeras aguas torrenciales, qué decir.