domingo, 21 de abril de 2013

Las radiografías en el torax

Fueron 50 y como sigue: por satélite, desde la casa del vecino, a través de una furgoneta de mudanzas y en sala de radiación. La mayoría inherentes, algunas como de trombón de cuarteto y lata.

A menudo pienso que hubiera sido de aquel monorrail en el que tanto empeño puse. Monorrail de bloque de hormigón contorneado y con mucho graffitti. Es curioso como la vida te da concepciones y te las quita, como te suprime de caldos y te ofrece la cuchara sopera. Nunca pidas lo que necesites sino lo que se te antoje.

Este blog no pretende ser un apoyo económico, sino una guía triunfalista para vencedores. Desde las Torres Kios hasta el Salto de Mata pedanía sólo intenta ser un periférico de modales y cuadrales, un cavar incesante en los montones de moñiga bañados por las lluvias. Chorreones dijeron que murió, pero siempre quedó su espíritu, un espíritu caminero y revolviente de todo lo aplacable, como un ictus que espera al torcer de un escalinata de metro y pico. La tierna mirada de Chorreones recorriendo el restaurante, su complexión elástica pero gruesa, la estatuilla conmemorativa del Titanic 100 aniversario.

Dicen que los cactus se hacen tus amigos para toda la vida, pero no sólo las cactáceas sino también las carnáceas, herculáceas y otras plantas de origen duro. Me quedé mirando el cactus blanco y verde durante largo tiempo: "Lelo terminal" - pensé sin vacilar, casi sin parpadear, o tenía los ojos gachuzos, no me acuerdo. Después me salí a la calle para seguir pensando, y vi uno que atravesaba la calle sin quitar los ojos de su móvil. Yo seguí pensando por el campo, y me encontré uno que me dijo que tuviera cuidao que había muchos pozos abandonados y se caían los perros incluso con pedigrí y después los dueños denunciaban los dueños de los pozos y eran constructoras en especulación que compraron los terrenos para cultivo propio o para inversión familiar. "De lo que fuera, - eso me dijo el hombre - lo cierto es que el seguro de los pozos no quiere pagar".

La última palabra la tiene las redes de acuíferos hidrográficos del Guadalquivir, ¿hasta qué punto interesa tanto perro cayéndose en los pozos abandonados sin brocal!?, el brocal es la garantía de vida. ¿Y cuál es el seguro de los pozos? Vivimos en un mundo de dudas y comarcas, lo que fueran pasos de arancel y peaje se ha convertido no mas que en un pasaero de esparrageros, tagarnineros y gurumeleros, saltando tapias o a bajo guía. A ese paso y un día de viento e invierno me encontré uno de los dueños perreros afectados por el desastre biológico y sí, me confirmó que se trataban de sociedades anonimizadas para seguridad intelectual, todo una riviera de sensaciones. Lo que no cabe la menor o parte de duda es que entre tanta zona semi-catastrófica habría un hálito de agricolización, al menos parcial o temporera.

Aún tiempo después llamaron a la puerta un grupo de escucheros, con la nueva versión de la Voz de Jesús 1947 en sus manos. Yo le dije la verdad en la forma que yo la veía, católico bautizado en pileta, no confirmado pero engarzado en la palabra normal. Muy educados me preguntaron sobre los alvéolos pulmonares, si notaba palometa al respirar, y yo les dije que no, que inspiraba mas profundo que Rotundo, y sonrieron. Al poco todos callaron de nuevo y yo proseguí hablando, que para eso son escucheros de verdad. Hablé un total de 1.518 horas y 45 minutos, día a día que venían, o por la tarde, incluso de madrugada, y me dijeron que podría caber la posibilidad de una postumera revisión de la versión basada en mis argumentos y conclusiones píricas. Yo lo dejé bien claro en la última encontrada que tuvimos: Ni soy pastor ni siervo, sino esclavo de Dios; por lo tanto y en base a lo que se me ha sido concedido, yo sólo lo transmito, mejor o peor, porque de todo no me puedo acordar. A un punto me di cuenta que anhelaban seguir con los encuentros, pero a mi se me acababa la materia.

Para ser honesto nunca les ofrecí te o café pero si chocolatinas, hacíamos los encuentros en el descansillo escalera, yo de pie y ellos distendidos. Para no dar cupo a confianzas, ni ellos me pidieron jamás pasar, conscientes de venir en grupete y para que yo no me remolara. Eso si, en varias ocasiones me ayudaron a recoger la ropa de la azotea e incluso a tender con los alfileres, de forma muy correcta y en fila india.

A los pocos meses uno de ellos me dijo que dudaba de mi, que dónde estaban mis fuentes que no las habían comprobado. No dudes de mi porque dudarás de la palabra de los que te observan. Y aquí fue que le dije que las iba a oír y yo callaría, y traje a 13 fuentes que comenzaron a hablar sin chorro. Y en este punto fue el asombro y entretenimiento de los escucheros, vulnerables a todo oído. "Es verdad - murmuraban - lo han dicho ellos primero y él segundo". Hasta el décimo de mis previsores no hubo una palabra discordante, pero fue el onceavo que rompió el molde. Apoyado sobre una pierna garza, mi compañero y cordial discurrió sobre balancines y junta culata, y ya si vieron ellos de lo que se trataba todo.

La misma noche me telefoneó desde Chicago mi doctora de cabecera Dtra. Med. Rosa Laportera, preguntándome qué había ocurrido con tanto alboroto de corrales, y yo le dije que no se preocupara, que hiciera el favor de revisar mi blog para pronosticar posibles desvaríos ortográficos, los involuntarios y los de a posta.